. IV DOMINGO DE PASCUA-A- Hch 2, 14ª. 22-33 / 1 Pe 1,17-21 / Lc 24,13-35
Semana de la Familia-La Iglesia es familia de familias, comunidad; la escuela como una prolongación del hogar. En este contexto la Palabra hoy nos recuerda:
1. El Buen Pastor -Cristo- va “llamando por su nombre a las ovejas”. Es hermoso pensar que Jesús no se ocupa de un rebaño, de una masa... sino de cada una de las ovejas. Para Él, tú y yo somos únicos, no una pieza sin nombre que puede ser substituida por otra. Nadie hay como tú o como yo... nos quiere, nos conoce personalmente y por eso me llama a crear y producir una nota original en el concierto del universo. Si no soy yo mismo privo al universo, a la Iglesia comunidad de algo que solo yo estoy en condiciones de aportar. Si no vivo en plenitud, dejo que falte “mi nota” que es insubstituible. Mi “nombre” es mi profundidad espiritual, esencia...
. El P. Manyanet decía que los educadores-as han de ser “padres y maestros” y, como tales “han de conocer por su nombre a cada uno de sus alumnos, atender particularmente a las características y necesidades de cada uno, tener presente que enseñan más con la vida que con las palabras y recordar que, como María y José, están realizando piezas únicas, no una producción en serie.
2. Además el Buen Pastor es la Puerta, el camino Justo para llegar a Dios y a los hermanos, para vivir en Dios y dar la vida por los otros. Entrar por la puerta es identificarse con Cristo, empaparse de sus sentimientos y actitudes, vivir los valores del Evangelio. el Buen Pastor “camina delante de las ovejas”: así hizo Jesús; no se quedó en la retaguardia, fue delante, dando ejemplo (“Si yo el Maestro y el Señor os he lavado los pies...”). Por eso siguiendo sus pasos (su voz que es de fiar) vamos tranquilos y seguros: “El Señor es mi pastor, nada me falta...... me hace reposar, me conduce a fuentes tranquilas. Nada temo porque tú vas conmigo...”. Santa Teresa oraba: “Nada te turbe, nada te espante... quien a Dios tiene nada la falta; solo Dios basta”.
. Padres y madres, profesores… caminan junto a los hijos, a los alumnos… les ofrecen su ejemplo, sus conocimientos, sus experiencias; les ayudan a salir de sí mismos, a entender la vida como entrega, servicio; con generosidad y confianza. Nos enseñan a ser “puertas abiertas” para los demás como ellos lo son para nosotros; a dar razones de nuestra fe y de nuestra esperanza, a generar vida.
3. El Buen Pastor ha venido “para que tengan vida y vida en abundancia”: para que rebosemos de vida, de amor, de ideales..., vivamos abundantemente, desde la ilusión y la esperanza que no defrauda. Nos da vida y vida plena, abundante, eterna… es nuestro presente y nuestro futuro. No nos dejemos robar la alegría y la paz que Él nos ha dado; no nos encerremos en los problemas o en la apatía. Dejémonos acompañar por nuestro Pastor; con Él, nuestra vida, nuestras familias, nuestras comunidades cristianas resplandezcan de vida nueva
. Este domingo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. El papa León en su Mensaje nos recuerda a todos:
. La necesidad de volver al "cuidado de la interioridad": "Dios habita en nuestro corazón; la vocación es un diálogo íntimo con Él". Oración y silencio; acoger y vivir. Escucha de la Palabra, vida sacramental, entrega a los hermanos...
. La confianza: "La vida se revela como un continuo confiar y encomendarse al Señor, aun cuando sus planes cambien los nuestros".
. La madurez: "La vocación no es una meta estática sino un proceso dinámico de maduración, favorecido por la intimidad con el Señor".
Que Jesús, Buen Pastor, nos lleve de la mano para vivir una vida plena. Que así sea con la Gracia de Dios.
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