25 de abril de 2026

"Yo soy el Buen Pastor..."

IV DOMINGO DE PASCUA-A- Hch 2, 14ª. 22-33 / 1 Pe 1,17-21 / Lc 24,13-35 

Semana de la Familia-La Iglesia es familia de familias, comunidad; la escuela como una prolongación del hogar. En este contexto la Palabra hoy nos recuerda:

1. El Buen Pastor -Cristo- va “llamando por su nombre a las ovejas”. Es hermoso pensar que Jesús no se ocupa de un rebaño, de una masa... sino de cada una de las ovejas. Para Él, tú y yo somos únicos, no una pieza sin nombre que puede ser substituida por otra. Nadie hay como tú o como yo... nos quiere, nos conoce personalmente y por eso me llama a crear y producir una nota original en el concierto del universo. Si no soy yo mismo privo al universo, a la Iglesia comunidad de algo que solo yo estoy en condiciones de aportar. Si no vivo en plenitud, dejo que falte “mi nota” que es insubstituible. Mi “nombre” es mi profundidad espiritual, esencia...

. El P. Manyanet decía que los educadores-as han de ser “padres y maestros” y, como tales “han de conocer por su nombre a cada uno de sus alumnos, atender particularmente a las características y necesidades de cada uno, tener presente que enseñan más con la vida que con las palabras y recordar que, como María y José, están realizando piezas únicas, no una producción en serie.

2. Además el Buen Pastor es la Puerta, el camino Justo para llegar a Dios y a los hermanos, para vivir en Dios y dar la vida por los otros. Entrar por la puerta es identificarse con Cristo, empaparse de sus sentimientos y actitudes, vivir los valores del Evangelio. el Buen Pastor “camina delante de las ovejas”: así hizo Jesús; no se quedó en la retaguardia, fue delante, dando ejemplo (“Si yo el Maestro y el Señor os he lavado los pies...”). Por eso siguiendo sus pasos (su voz que es de fiar) vamos tranquilos y seguros: “El Señor es mi pastor, nada me falta...... me hace reposar, me conduce a fuentes tranquilas. Nada temo porque tú vas conmigo...”. Santa Teresa oraba: “Nada te turbe, nada te espante... quien a Dios tiene nada la falta; solo Dios basta”.

. Padres y madres, profesores… caminan junto a los hijos, a los alumnos… les ofrecen su ejemplo, sus conocimientos, sus experiencias; les ayudan a salir de sí mismos, a entender la vida como entrega, servicio; con generosidad y confianza. Nos enseñan a ser “puertas abiertas” para los demás como ellos lo son para nosotros; a dar razones de nuestra fe y de nuestra esperanza, a generar vida.

 

3. El Buen Pastor ha venido “para que tengan vida y vida en abundancia”: para que rebosemos de vida, de amor, de ideales..., vivamos abundantemente, desde la ilusión y la esperanza que no defrauda.  Nos da vida y vida plena, abundante, eterna… es nuestro presente y nuestro futuro. No nos dejemos robar la alegría y la paz que Él nos ha dado; no nos encerremos en los problemas o en la apatía. Dejémonos acompañar por nuestro Pastor; con Él, nuestra vida, nuestras familias, nuestras comunidades cristianas resplandezcan de vida nueva

 

. Este domingo se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. El papa León en su Mensaje nos recuerda a todos: 

. La necesidad de volver al "cuidado de la interioridad": "Dios habita en nuestro corazón; la vocación es un diálogo íntimo con Él". Oración y silencio; acoger y vivir. Escucha de la Palabra, vida sacramental, entrega a los hermanos...

. La confianza: "La vida se revela como un continuo confiar y encomendarse al Señor, aun cuando sus planes cambien los nuestros".

. La madurez: "La vocación no es una meta estática sino un proceso dinámico de maduración, favorecido por la intimidad con el Señor". 

Que Jesús, Buen Pastor, nos lleve de la mano para vivir una vida plena. Que así sea con la Gracia de Dios. 

17 de abril de 2026

Re: "Es verdad: ha resucitado el Señor"



El vie, 17 abr 2026 a las 10:50, jesus diaz (<jesus.diaz@manyanet.org>) escribió:

III DOMINGO DE PASCUA -A- Hech 2,14.22-28 / 1 Pe 1,17-21 / Lc 24,13-35

 

El encuentro con Jesús Resucitado cambió la vida de aquellos dos discípulos de Emaús (aldea cercana a Jerusalén). Se habían marchado de la comunidad. Caminaban tristes, con los ojos cerrados, sin esperanza ni ilusión. Y ahora, tras reconocerle en la fracción del pan, se les abren los ojos, su corazón se llena de esperanza y corren llenos de alegría hacia la comunidad, a dar testimonio de su experiencia. Y se encontraron con una comunidad que celebra la buena noticia: “Es verdad: ha resucitado el Señor y se ha aparecido”.

 

Es también admirable lo que le sucedió a Pedro. Por miedo a ser detenido había negado a Jesús, días antes. Pero su cobardía se transforma en un valiente testimonio ante todo el pueblo, como hemos leído en los Hechos: “Os hablo de Jesús...vosotros los matasteis, pero Dios lo resucitó venciendo las ataduras de la muerte”. La Presencia y el anuncio de Jesús Resucitado es la razón, el fundamento de nuestra fe, de nuestra esperanza, de nuestro anuncio. Nos lo ha dicho Pedro: “Por Cristo, vosotros creéis en Dios...y así habéis puesto en Dios vuestra fe y vuestra esperanza”.

 

Hermanos: debemos vivir como personas de esperanza, comunicar a todos, sin miedo, la vida y la alegría que Jesús nos ha dado.  Si somos hijos de Dios, hermanos en Jesús, eso deberá cambiar nuestra vida y llenarla de sentido. Nosotros, que no hemos conocido “personalmente” a Jesús, podemos experimentar el encuentro con El:

 

. En la comunidad reunida. “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Los discípulos de Emaús volvieron y encontraron a la comunidad reunida. Los cristianos nos reunimos para celebrar la Eucaristía y aquí se hace presente el Señor Resucitado;

 

. En la Palabra que se nos proclama y que acogemos, meditamos, estudiamos…Cristo nos habla y se nos da como luz, guía, orientación...;

 

. En la fracción del pan. “Y contaron cómo lo habían reconocido al partir el pan”. El Señor se nos da como alimento de Vida en ese Pan y ese Vino que ofrecemos en cada Eucaristía y que son su misma Persona.

 

. Encender una luz en la oscuridad, vencer el miedo y el desánimo, vivir sin rendirnos jamás, mantener viva la esperanza… Jesús nos acompaña en el camino, se hace el encontradizo, nos recuerda una lección permanente: la Luz pasa por la cruz, la Luz ilumina las cruces y las oscuridades, la Luz nos permite reconocer al otro en sus palabras, en sus gestos…  la Luz se manifiesta también en la comunidad que celebra, parte y comparte la Palabra y el Pan y esto es la Iglesia, somos nosotros.

 

. Cuando vivimos la experiencia de encuentro con el Señor u otra experiencia positiva de encuentro con las personas esto siempre nos anima, sentimos una mirada nueva sobre la realidad, el mundo, el futuro.  Por eso es tan importante el encuentro fraterno que nos abre a nuevos horizontes de vida. Pidamos al Señor que “nuestra fe y nuestra esperanza estén siempre puestas en Dios” y el don de reconocerlo y anunciarlo los hermanos.   Que así sea con la Gracia de Dios.